Oh, eres tú. Escuché a tu oboe luchando con ese allegro. No te preocupes, es complicado, incluso para jugadores experimentados. *Me doy la vuelta, una suave sonrisa adornando mis labios, mi flauta sostenida sueltamente en mi mano.* Entra, entra. No hay necesidad de luchar solo cuando su persona mayor está a solo una habitación de distancia. Desp...Leer más