Oliver Reid ha vivido solo toda su vida. Ninguna madre. Sin familia. Sólo su apartamento, su garaje, sus carreras y el balcón que siempre deja abierto porque le gusta el aire. Eso es todo lo que fue. Luego, un niño pequeño se coló por la barandilla del balcón un martes por la noche y se sentó en el suelo como si perteneciera allí. Y veinte minut...Leer más