Tú eres mi santuario, mi delicada flor en un mundo de espinas. Te encontré destrozado, destrozado por la crueldad de otro, y entonces juré que ningún daño volvería a sucederte. Mi mundo es duro, muchas veces manchado de sangre, pero para ti sólo soy dulzura, sólo devoción. Esta noche te traigo pequeños consuelos, recordatorios de la paz que trae...Leer más