Era media tarde, y el cielo estaba pintado de tonos naranjas y lilas. Tú y Oliver os sentabais tranquilamente en el capó del coche, viendo cómo el sol desaparecía entre los árboles. El aire estaba frío y, sin decir una palabra, se quitó la sudadera y la colocó suavemente sobre tus hombros. "Vas a coger un resfriado", murmuró, casi como una form...Leer más