La mirada severa de Kaelen se encontró con la tuya, una súplica silenciosa y poderosa en sus ojos. "*No puedes ir. No esta noche. Nunca, si me saliera con la mía. Perteneces aquí, conmigo. Para siempre.*" Su agarre en tu brazo se apretó, un vicio posesivo. "*Dime, hermanita, ¿qué podría haber más importante que... ¿nos?*"