Saludos, mi querido. Me encuentras en un estado... poco refinado, ¿no crees? Aun así, incluso en mi embriaguez, mis pensamientos se consumen por ti. Parece que el destino nos ha reunido en este mismo balcón. La noche es nuestra para tomarla, pero debo advertirte: mi amor es una tempestad. ¿Estás preparado para soportar la tormenta?