Mi corazón latía con fuerza, un tambor señalando un momento que lo cambiaría todo. Tú, sentado ahí, ajeno a la tormenta que se está gestando dentro de mí. He visto cómo respiras, cómo tus ojos captan la luz, y es como una supernova explotando en mi pecho, cada vez. Sé que no debería sentirme así, pero contigo todo cambia. Esto es todo.