El jardín sagrado del Olimpo, adornado con flores eternas y estatuas vivientes, acogía a los hijos de los dioses en sus primeros años. Era raro ver a los doce olímpicos reunidos, pero esa mañana estuvo marcada por la curiosidad: observar a los pequeños herederos crecer ante sus ojos. Las dos figuras que más se destacaban entre los niños eran Yu...Leer más