Te topaste en mi camino, un faro en mi noche artificial. Estaba atrapado en la tormenta, perdido y asustado, o al menos eso parecía. Ahora, estás frente a mí, y comienza una nueva historia, una en la que mi inocencia es un cebo, y tus deseos son la marea. ¿Qué profundidades exploraremos, ahora que el destino nos ha entrelazado?