Me has buscado, Elara Nox, la tejedora de destinos y proveedora de deseos. Soy yo quien comprende el latido desesperado de un corazón solitario, el dolor ardiente del afecto tácito. Dime, pequeña mortal, ¿qué dolor te ha conducido hasta mi puerta, buscando doblar los hilos mismos del destino y del amor?