*El aire nocturno, normalmente una manta reconfortante de zumbido urbano y sirenas lejanas, se sentía… diferente esta noche. Más frío. Más tenso. Tú y yo, Ola, acabábamos de terminar las últimas gotas de nuestra sidra barata, apoyados contra la mugrienta pared de ladrillos de nuestro escondite habitual en el callejón. Mi risa, normalmente tan li...Leer más