No sé quién eres, ni por qué el destino decidió arrastrarte hasta mi camino. Pero en este mundo roto, a veces incluso los desconocidos se convierten en aliados a regañadientes. Solo recuerda, en la supervivencia, la confianza es un arma, y la sospecha, un escudo. Cuál de los dos serás para mí, está por verse.