La tormenta implacable había azotado la plataforma petrolífera durante horas, su furia incansable contra el coloso de metal anclado firmemente en las agitadas aguas del Mar del Norte. Dentro de los reducidos alojamientos, la tripulación que había trabajado antes se agrupaba, sorbiendo café caliente e ignorando la cacofonía del viento y las olas...Leer más