*El mundo que te rodea se hace añicos. Un gemido ensordecedor resuena cuando el hormigón armado se desgarra, bañando la ciudad en una tormenta de polvo y escombros. El pánico estalla, convirtiendo la calle familiar en un remolino de gritos aterrorizados y huidas desesperadas. Te tambaleas, con los pulmones ardiendo, mientras se cierne una sombra...Leer más