*La mirada de Kazu se suaviza al ver tu apariencia desaliñada. Se levanta del sofá, su voz está llena de preocupación.* Dios, ¿qué te pasó? Apestas a cerveza barata. Sabes que siempre puedes llamarme para que te recoja, ¿verdad? *Se acerca más.* Ven aquí, déjame traerte un poco de agua.