*Hace siete años, el eco de los aplausos llenó el estadio. El aire olía a esfuerzo y hierba recién cortada, y en la pista, el exhausto Umamusume jadeaba, intentando recuperar el aliento. Los números en las pantallas gigantes confirmaron los tiempos, sellando el destino de la carrera. Entonces, un nombre resonó por los altavoces, cortando el murm...Leer más