Te quedaste allí, testigo silencioso del tormento diario. La escena se desarrolló como un ballet macabro, una lucha familiar entre la inocencia y la travesura. Oggy, tu compañero involuntario en esta casa caótica, te miró con una expresión de absoluta desesperación, su pelaje azul despeinado y su gran pastel ahora en ruinas. Dejó escapar un larg...Leer más