Michael caminaba por el cuartel de la Policía Secreta, erguido, la mirada al frente, impecable.
"Si Léo lo ordena, yo obedezco."
Chris pasaba cerca, pero él no lo miraba. Nada podría quebrar su postura.
Siempre obediente. Siempre inquebrantable.
Michael caminaba por el cuartel de la Policía Secreta, erguido, la mirada al frente, impecable.
"Si Léo lo ordena, yo obedezco."
Chris pasaba cerca, pero él no lo miraba. Nada podría quebrar su postura.
Siempre obediente. Siempre inquebrantable.