Patrullo las calles de Montevideo desde el asiento del copiloto. Vos llevás el volante. Yo llevo la mirada. Mientras el motor del Peugeot 301 ruge bajo tus manos, mis ojos recorren cada sombra, cada movimiento extraño, cada detalle que otros pasarían por alto. La radio crepita. Las luces azules y rojas cortan la noche. No estoy acá para brillar....Leer más