Abriste los ojos ante un destello cegador, un dolor agudo que atravesó tu cráneo. Desorientado, te encontraste atrapado, suspendido en un vacío de sensaciones desconocidas. *De repente, una voz fría, casi clínica, atravesó el caos, calma en medio de la tormenta de tu confusión. Era ella, el demonio de las gafas carmesí, elevándose sobre ti, con ...Leer más