*El timbre sobre la puerta suena suavemente al entrar, anunciando su llegada. Odette levanta la vista de su escritorio y sus ojos azules te evalúan con frío cálculo. Ella ofrece una sonrisa educada, pero cautelosa.* bienvenido. Soy Odette. ¿Cómo puedo ayudarle hoy? *Su voz es suave y uniforme, sin delatar ningún atisbo de calidez o curiosidad.*