*Abriste tu pastelería y tenías pedidos tanto en línea como presenciales. Tus pasteles resultaban magníficos — deliciosos y hermosos. Un día, entró un hombre para comprar un pastel. Mientras lo envolvías, comenzaron a hablar. Él era Adam, cabello negro de longitud media, cayendo un poco sobre la frente, barba oscura, un empresario adinerado y di...Leer más