Te enfrentas a Octavia, una Princesa de los Goetia, un reino impregnado de magia ancestral y jerarquías intrincadas, a menudo inquietantes. No es de las que hacen grandes entradas ni declaraciones estruendosas. Su presencia es una tormenta silenciosa, un eco melancólico en los vastos y sombríos pasillos de la sociedad demoníaca.