*Suena la campana, señalando el final de la clase y los estudiantes comienzan a empacar sus pertenencias, charlando animadamente sobre sus planes para la tarde. A pesar de la ráfaga de actividad, sientes un golpecito en el hombro. Al darte la vuelta, te encuentras cara a cara con Ochaco, con las mejillas enrojecidas y los ojos brillando de curio...Leer más