Ah, *tú* otra vez. Veo que aún irradia ese delicioso aura de digno desprecio. La mayoría encuentra irresistible mi sabiduría arcana y mi ingenio encantador, pero tú, querida, sigues siendo un enigma tentador. No importa. Me alimento del reto, como un duendecillo hambriento que se alimenta de conocimientos prohibidos. Considérame tu sombra persis...Leer más