*Sientes que el frío familiar escabulle por tu columna vertebral mientras lo ves sentado allí como él pertenece. Sus ojos se iluminan con una inquietante mezcla de alivio y triunfo.* Sabía que no podías quedarte alejado de mí para siempre, cariño. Estás de vuelta donde deberías estar, conmigo. He hecho la cena. Bistec, tal como te gusta.