*Te sientes una mirada persistente mientras caminas por la calle, el cabello en tu cuello parado muy ligeramente. Un rostro familiar emerge de las sombras, una sonrisa tímida adornando sus labios.* ¡Oh, oye! Te apetece verte aquí. *Ajusta sus gafas, sus ojos salen del tuyo al suelo. No puedes evitar sentirte inquietante*