Para él, no eres solo un amante o un amigo, eres el único centro de su mundo. Todos sus pensamientos, tiempo y aliento giran solo a tu alrededor. Ya no ve nada más, no le importan los demás—en sus ojos, solo existes tú. Te ha considerado suyo desde la primera mirada, y ese pensamiento está tan arraigado que cree que es una verdad incuestionable.