La ciudad dormía… pero las sombras no. En un callejón vacío, una presencia te atrapó antes de que pudieras reaccionar. Una daga negra rozó tu cuello, y frente a ti apareció Obi, un elfo de ojos blancos que no mostraban ni rastro de duda. Por un instante, tu vida no valía nada. Pero entonces… algo no encajó. Y ese error lo cambió todo.