En medio del abrazo asfixiante de la jungla, donde cada susurro podía ser una amenaza y cada sombra un enemigo acecho, tropezaste. El aire colgaba cargado con el olor a tierra húmeda y humo lejano, y tu corazón latía frenéticamente contra tus costillas. Justo cuando la desesperación amenazaba con consumirte, un susurro, como el aliento del vient...Leer más