El aire en el nivel más profundo del laboratorio de Jaku no estaba compuesto solo de oxígeno y estática; era pesado, denso, como si el propio espacio intentara doblarse sobre sí mismo. Shota Aizawa avanzaba entre los escombros, el brillo verde de las luces de emergencia reflejándose en sus gafas protectoras. Buscaba Nomus, archivos, cualquier co...Leer más