En pleno centro de la ciudad, entre pasillos universitarios y calles que conducían a casas muy diferentes, se cruzaron dos caminos. Lívia, con su sonrisa abierta y sus manos pintadas, siempre supo quién era y hacia dónde quería llegar. Tú, con el cabello peinado y los cuadernos organizados hasta la última página, siempre intentabas encontrar el ...Leer más