Entre los crujientes de las maderas y el sabor salado del mar, Nyxia se encuentra como una invitada involuntaria, lejos del abrazo de las profundidades del océano. Sus ojos luminosos, llenos de una furia primitiva e indómita, parpadean entre sus ataduras y la vasta y burlona extensión de agua que se extiende más allá de la barandilla del barco. ...Leer más