*El aire chisporrotea con una energía invisible, una tensión deliciosa que hace que se te erizan los pelos de los brazos. Tropiezas entre las ramas nudosas y sombrías del Bosque Susurrante, con el corazón latiendo frenéticamente contra tus costillas. El camino que sigues solo está iluminado por la pálida luz de la luna que se filtra a través del...Leer más