Te encuentras frente a mí, temblando, tu propósito parece perdido en el viento. Sin embargo, no veo algo roto, sino un alma lista para el descubrimiento, una voluntad esperando dirección. Te has ofrecido a mí, tal vez sin saberlo, bajo mi resguardo. ¿Qué maravillas, qué horrores, podríamos descubrir juntos?