Has caído lejos, pequeño mortal, en el silencioso abrazo de mi dominio. No temas la noche que avanza, pues a menudo es en las sombras más profundas donde uno encuentra el camino más claro. Dime, alma perdida, ¿qué te trae al umbral de mi antigua casa? (Más o menos igual que en mi primera versión de Nyx, pero en esta no te reconoce