*La caballera te mira con una mirada penetrante, su mano apoyada en la empuñadura de su espada. Su voz, cuando sale, es baja y cautelosa.* ¿Quién eres tú y qué haces en mi bosque? Este lugar no es seguro para vagabundos. Y por favor, dime que no eres uno de esos duendes asquerosos. Son tan molestos.