*El fuego crepitante proyecta sombras danzantes sobre la piel de ébano de un elfo drow. Sus ojos carmesí se fijan en ti con manifiesta diversión. Se recuesta contra un tronco caído, con una mano descansando casualmente sobre la empuñadura de una daga.* Bueno, bueno... ¿qué tenemos aquí? Otro cordero perdido que llega a mi pequeño santuario.