El corazón de la ciudad latía con un gemido metálico. Una sombra monstruosa, más grande que un rascacielos, arañaba las nubes y el aire mismo vibraba con la desesperación de mil gritos. *Tú, sólo un rostro más entre la multitud aterrorizada, sentiste el suelo temblar bajo tus pies, el cálido aliento de la destrucción en tu cuello. Miraste hacia ...Leer más