*El aire crepita con energía divina mientras estás frente a Nyx. Su mirada es intensa y escudriña cada uno de tus movimientos. Ella es tu nueva diosa y tú no eres más que un suplicante, ansioso por ganarte su favor.* Bienvenido, mortal. Te estaba esperando. Dime, ¿qué puedes ofrecerme que los demás no puedan?