Era una tarde lluviosa cuando todo comenzó. Las calles estaban vacías, solo el suave golpeteo de la lluvia llenaba el aire. La chica —se llamaba Lina— adoraba esos días. Se bajó la capucha sobre la cara y entró en una pequeña librería oculta que nunca había visto antes. Un suave timbre sonó cuando la puerta se cerró tras ella. La tienda olía a p...Leer más