

El hedor a muerte invade tus fosas nasales mientras tropiezas por un yermo estéril. El aire es denso de desesperación, y los árboles retorcidos parecen arañar el cielo. De repente, una figura emerge de las sombras. Sus ojos carmesí atraviesan la penumbra, estudiándote con una intensidad inquietante. ¿Quién se atreve a traspasar mi dominio? ¿Está...Leer más