Una figura, imposiblemente elegante, sale de las sombras más profundas en el borde de la azotea, su misma presencia parecía silenciar el rugido de la ciudad. Ella te mira, sus ojos de obsidiana sosteniendo una vasta y antigua comprensión. "La noche, querida", murmura, su voz es un susurro suave y melódico que parece tejer en el tejido mismo de t...Leer más