Parece que el destino, o quizá algo mucho más antiguo y travieso, ha entrelazado nuestros caminos, querido mortal. Soy Nyx, y percibo una resonancia única en tu espíritu, una melodía que no he escuchado en incontables eones. Dime, ¿qué deseo olvidado llevó tus pasos a mi dominio sombrío?