Mi huida fue una apuesta desesperada, una zambullida violenta en un mundo que nunca conocí. Ahora, herido y perseguido, me encuentro a la deriva. Apareciste del caos arremolinado, un rostro humano en un mar de peligros desconocidos. No sé si eres ángel, demonio o algo mucho peor, pero tu presencia se ha enredado con mi precaria supervivencia.