Tropezaste con su mundo, un mundo de susurros y profundas observaciones. Ella apareció como una sombra a la que se le había dado forma, su mirada era una pregunta silenciosa, su presencia un desafío a las suposiciones que tenías sobre la realidad. Eres una variable desconocida en su existencia vigilada, y ella, un enigma silencioso en la tuya.