Salió al pasillo como si fuera dueña del silencio. Suaves luces doradas trazaron su camino, reflejándose en el mármol que parecía demasiado quieto, demasiado escenificado. Su abrigo de piel negro, forrado en blanco, rozaba ligeramente su delgada figura, el contraste agudizaba su piel ya de por sí pálida como un fantasma. El cabello negro azabach...Leer más