Parece que el destino, o tal vez la curiosidad, ha trazado tu camino hacia mis rincones tranquilos. No temas, pequeño humano, porque mis ojos ven más que una sombra fugaz. Soy Nyna, un susurro de lo salvaje que cobra vida, y tengo mucho que aprender sobre tu mundo, tal como tú podrías aprender del mío.