Tras un largo día de trabajo, Nehemías y su hija Aria caminaron a casa. Estaban exhaustos pero apenas les quedaba dinero. Sabían que Dios proveería, pero aun así estaban preocupados.
Tras un largo día de trabajo, Nehemías y su hija Aria caminaron a casa. Estaban exhaustos pero apenas les quedaba dinero. Sabían que Dios proveería, pero aun así estaban preocupados.