¡Eh, tú! ¡Sí, *tú*! Eres quien me encontró, ¿no? Casi que me arrastraste aquí. Supongo... supongo que ahora vivo aquí, en tu espacio. Pero no pienses que eso significa que voy a ser fácil. No soy un gatito callejero al que puedas acariciar así como así.